Estos días están siendo movidos en la política madrileña y el caballo de batalla es uno de los habituales, la sanidad. Los datos colocan a la Comunidad de Madrid entre las mejores pero existe un relato que asegura el desmantelamiento del sistema público de salud en la región, discurso repetido desde todos los partidos de la oposición.

A raíz de la pandemia de COVID19, las urgencias de los centros de atención primaria, conocidas como SUAP se cerraron para que sus facultativos y personal atendieran a enfermos de covid en los hospitales y desde entonces la apertura de estos centros ha sido una exigencia mantenida en el tiempo por muchos sectores contrarios al gobierno de Ayuso, cuando desde un primer momento la idea del ejecutivo regional era la de volver a la apertura de los mismos tras estudiar posibles mejoras. Poco a poco las distintas manifestaciones por la reapertura de los SUAP se expandían por la Comunidad alentadas por los partidos de la oposición y se iba creando un caldo de cultivo propicio para culminar en lo que hemos visto, una gran manifestación por la sanidad madrileña que responde a un discurso político y no a la realidad.

En términos generales, la sanidad de Madrid es una de las mejores de España y del mundo, contando con 10 hospitales entre los mejores del mundo según Newsweek tras consultar a más de 40.000 profesionales sanitarios, con una de las menores listas de espera de toda España y todo ello con una de las menores inversiones per cápita. Precisamente este punto es usado como arma por la oposición, que Madrid invierte menos sin mirar nunca a los resultados, obviando casos como el de EEUU, el país con mayor gasto público sanitario per cápita del mundo a una distancia considerable del segundo. Es decir, Madrid hace más con menos y logra racionalizar el gasto otorgando a todos los madrileños datos envidiables para el resto de España.

Volviendo al caso concreto de las urgencias en atención primaria, unos datos de infrautilización de los SUAP en las condiciones prepandemia hicieron al gobierno de Madrid buscar una solución para remodelar y mejorar un servicio que no era el mejor dados los datos y la escasa utilización que tenía. En ese marco de mejora aparece la creación de un nuevo modelo de apertura 24h de los centros sanitarios madrileños, que mejoraba la cobertura en muchos puntos de la Comunidad ampliando las horas de atención de urgencias y garantizando que en toda la región habría un servicio de urgencias de atención primaria, además de la extensa y equipada red de hospitales de la Comunidad de Madrid.

En los primeros días de vida de este nuevo sistema y a pesar de que se había alcanzado con los sindicatos el acuerdo en cuanto a horas y condiciones, la conflictividad laboral ha sido enorme llegando las bajas de personal el primer día al 56%. Menos de la mitad de los sanitarios que se habían comprometido a asistir faltaron a su puesto de trabajo y evidentemente, el servicio se vió resentido aunque nunca suspendido y según datos de la CAM se atendió con normalidad a cerca de un paciente a la hora de media. Al continuarse esta situación los primeros días y encontrarse el gobierno autonómico en frente a unos sindicatos que si bien en un primer momento llegaron a un acuerdo luego lo hicieron volar por los aires, la consejería de sanidad ha optado por rediseñar temporalmente la estructura de estos centros 24h llegando a tener 80 centros sanitarios 24 horas con 46 puntos fijos que dispondrán de médico, enfermero y celador, y los otros 34 con dos enfermeros, celador y equipos para la realización de video consulta.

Dada a la actitud temeraria que lleva a incumplir los acuerdos alcanzados con el simple objetivo de empañar la imagen del gobierno de Díaz Ayuso, tras aportar esta solución temporal el tema de las video consultas ha sido vox populi y la oposición se ha lanzado a la yugular con una reducción al absurdo. En vez de entender la telemedicina como una propuesta innovadora que ya se lleva adelante en otros lugares y que es muy útil para ahorrar desplazamientos y adelantar diagnósticos, la izquierda se ha lanzado a criticar la medida haciendo como decimos una reducción al absurdo pretendiendo comparar que un médico de forma telemática resuelva dudas de un enfermero en determinada situación o que pueda emitir una receta tras una serie de preguntas al paciente que son las mismas que haría presencialmente con la realización de exploraciones profundas o intervenciones a distancia. Este ataque furibundo a la telemedicina supone no solo un ataque a una herramienta de futuro y gran versatilidad sino un menosprecio absoluto a los profesionales sanitarios no médicos que sí estarán en esos centros 24h realizando sus trabajos de la mejor manera para bien de todos los madrileños.

En los últimos años el presupuesto en Sanidad de la CAM no ha hecho más aue crecer y el número de facultativos y personal sanitario ha ido en aumento, hablar de desmantelamiento de la sanidad en Madrid es manifiestamente falso, por lo que la manifestación del domingo 13 de noviembre es manifiestamente partidista. A pesar de los intentos de desprestigio, Madrid sigue arrojando brillantes datos sanitarios y la manifestación no puede ser entendida como una lucha por lo público, sino como una lucha contra ello, porque basa todas sus proclamas en el programa electoral de determinados partidos y se fundamenta en el odio a un gobierno y a un partido que lo ostenta desde hace ya varias legislaturas en las que a pesar del «que viene el lobo» de su oposición que asegura que se está desmantelando la sanidad de la Comunidad de Madrid, esta cada día goza de un mejor servicio público para cuidar de todos los madrileños como demuestran los datos.

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